No quiero

He deshojado tantas margaritas, que se me han acabado las margaritas y he empezado con los cardos. Como siga así voy a dejar al campo yermo. Llevo un año preguntándome qué debo hacer. Empecé un proyecto nuevo montando una asesoría con un compañero. Me contagió su entusiasmo y su ilusión en perseguir un sueño que tiene desde que lo conozco, incluso antes. Vivimos lejísimos el uno del otro y la oficina está ni a medio camino siquiera, mucho más cercana a mí que a él. El proyecto inicial fue cambiando progresivamente hasta tal punto que me encuentro sola en la oficina atendiendo a los cinco gatos que tenemos por clientes, mientras mi compañero diversifica el negocio centrando su operatividad en su casa. Queda para mí un conjunto de tareas que se me hacen un mundo.

Ese no era el plan que yo me había imaginado. Me conozco tanto que sé que no puedo trabajar sola, principalmente porque no tengo suficiente autodisciplina, como bien me he demostrado en el transcurso de los últimos seis meses. Se me acumulan tareas que, objetivamente, no son gran cosa; pero tengo un chip defectuoso que me hace verlas como pesadas e incomprensibles. Tengo tantas cosas en la cabeza, cosas que intento poner en los platillos de la balanza sin éxito porque no caben, que suelo caer en estados de profundo abatimiento. He hecho una lista con cosas que no me gustan de mi carácter, cosas que quiero cambiar porque me están perjudicando a mí y a mi familia. Me ha ocupado una página entera. Se dice pronto.

Tengo hasta fin de mes para decidirme. Lo estoy dejando para el último momento inconscientemente, porque en realidad siento que no quiero hacerlo, que no quiero seguir. En realidad, creo que esta vez sí lo he decidido.

No seguir me va a suponer un sentimiento de fracaso tan grande, que sé que me va a costar prácticamente una depresión, porque va a ser una retirada por cobardía y por no haber hecho lo que tenía que hacer: prepararme concienzudamente para esta carrera de fondo. No se puede correr una maratón sin haber entrenado ni un sólo día, y eso fue lo que hice, empezar a correr a lo loco.

Seguir adelante me va a seguir provocando profundos abatimientos continuos porque la lista de cosas por cambiar en mí es demasiado larga y, sin cambio, seguiré corriendo a lo loco, sin saber si avanzo o voy hacia atrás. Así tampoco se puede vivir.

Me quedan pocos días para bajarme de este tren. Es la última estación antes de iniciar un viaje sin paradas hacia no se sabe bien dónde. No creo que merezca la pena el mareo.

Aún no me puedo creer que me vaya a perder este viaje.

Cardo

¿Alguna vez habéis intentado deshojar un cardo?

Duele.

14 comentarios para “No quiero”

  1. Es lo que tiene la gente con capacidad para contagiar su entusiasmo, que acabas creyendo que ese entusiasmo es también el tuyo.

    A mí me pasó, pero yo me bajé antes de que empezara su marcha… y nunca me he arrepentido.

    Piénsalo bien antes de tomar una decisión… y luego disfruta la decisión que tomes.

    Un beso.

  2. Pues como ha dicho Raquel, piensatelo bien, aunque yo te recomendaría que te quedaras en el tren. Nunca sabes lo que puede pasar y peor todavía sería quedarte toda la vida preguntandotelo. Además piensa que puede ser un buen momento para cambiar tu forma de ser y convertirte en alguien un poco más organizado, sería como una terapia de choque o algo así.

    De todas formas, todo depende de la magnitud del proyecto y de la ilusión que te haga.

    Un saludo.

  3. Pues yo creo que lo tienes bastante claro. Nada vale tanto la pena Illya. Raquel tiene mucha razón, déjate llevar por lo que realmente quieres y disfruta de la decisión que tomes. No creo que te arrepientas.

    Un beso enorme.

  4. De pequeño recuerdo extirparle la pelusilla rosa a los cardos. Es verdad que picaba, pero tampoco de forma grave. Merecía la pena.

    Lo de los socios siempre acaba igual, porque el que más empuja es luego el que menos pone de su parte. Así que en los proyectos empresariales lo mejor es medir las fuerzas propias y afrontarlos de forma individual (si es posible).

    Pero eso del fracaso debes desterrarlo. Si uno toma una decisión es porque había motivos suficientes. Nada de culpa.

    Y eso de hacer listas con tareas… Estos días salió una estadística sobre los españoles que hacían listas y si cumplían las tareas, y resultó que los canarios eran los que menos listas hacían y los que menos objetivos cumplían. Es el carácter de aplatanado, tan tradicional y típico.

    Mi opinión es que no hay que hacer listas. Se van afrontando pequeños retos, los que nos apetezcan, y el bienestar llega cuando uno acepta la situación tal y como está. Darse latigazos no es sano.

    Un abrazo

  5. Obviamente hay algunos factores que hay que respetar y limitan la libertad de decisión; me refiero principalmente a los de supervivencia económica. Suponiendo que éstos los tengas cubiertos, mi consejo es que decidas lo que más te haga sentirte feliz y lo hagas no tanto desde razonamientos “objetivos” cuanto de lo que sientes honestamente. A este respecto, no me valen los sentimientos “negativos”, no tomes pues la decisión porque pesen más argumentos negativos del tipo de “si me voy me voy a deprimir, voy a sentir que he fracasado”. Ese tipo de sentimientos son “prefabricados” (nos los han embutido, no son de verdad nuestros) y las más de las veces funcionan como capas que tapan los que sí son verdaderos. En fin, Illya, ánimo y suerte. Y recuerda que, hagas lo que hagas, si sientes que haces bien nunca te habrás equivocado (y mucho menos fracasado). Un beso.

  6. Morena, en estos momentos me gustaría poder darte un telefonazo y hablar contigo, pero como no es posible mejor me explayo un poco aqui.
    Hace aproximadamente 5 años me surgió la posibilidad de ejercer como profesor de jovenes que estudiaban mi profesión. La oferta era tentadora porque además del sueldo extra bien pagado que me sacaria, esto suponia que mi ego y la consideración entre mis compañeros estaría a nivel superior incluso del que ahora está. El proyecto comenzó siendo muy sencillo pero cuanto mejor iba, más queriamos abarcar. Al final decidi que debia dejarlo porque me estaba agotando entre esto, mi trabajo y otras dedicaciones aeronauticas extras que quizas te suenen.
    Fue una decisión muy dificil dejar de dedicarme a la enseñanza de algo que me gusta; incluso necesité plantearmelo en dos ocasiones para decidirme del todo, pero al final con la vista en perspectiva hacia atrás, se que es la mejor decisión que jamas he podido tomar. No sé como en ese momento me costaba tanto. Fue un reto al que supe disculpar y uno de los NOES que más me ha costado dar. ¿Sabes que es lo mejor? Que si hoy mismo quisiera, podría volver a él.
    La moraleja es que muchas veces nos cuesta tirar la toalla hacia un reto personal sin considerar que una retirada a tiempo es precisamente una victoria.
    Pero……. evidentemente la cuestión de supervivencia económica tambien prima. ¿No podrías seguir con tus cursos? Un beso hacia el cálido sur.

  7. En la vida hay que empezar de nuevo millones de veces. Sólo es como si empezaras un nuevo jersey, coges las agujas y la lana y comienzas. Si te equivocas, tiras de la hebra y retrocedes, peroa partir de ahí sigues tejiendo. Al final te pones el jersey y además como a tí te ha gustado hacerlo y disfrutando si te gustaba tejer.
    Disfruta de la vida, a veces no se puede estar en misa y repicando como decía mi madre, hay que dejar algunas cosas que nos gustaria hacer y quedarse con las que crees merecen la pena, pero no por ello te debes sentir fustrada. Es como cuando tienes delante una bandeja de pasteles, por mucho que te gusten, no te los puedes comer todos, otro día tendrás la oportunidad de probar otro sabor. No sé si me habré explicado bien.
    Al ser una viejita como me dicen mis hijos, ya he pasado por algunas cosas y a veces me sentia muy triste, pero ahora creo que no voy por muy mal camino y a veces voy a pata coja, ¡no creas!
    Besitos y disfruta de lo que te rodea

  8. Llevar una empresa debe de ser duro…pero no se, si no te llena mucho espera encontrar algo que realmente si lo haga. Mientras tanto seguiría en la asesoría e incluso luego puede que cambies de idea…De todas formas creo que tu socio debería poner algo más de su parte. En teoría tenéis que llevar la empresa ambos y no cargarte tu con hacer todo. Tienes que hacérselo saber.

    Un beso!

  9. Es difícil aconsejar en una situació como la tuya, pero creo que tu ya lo has dicho que sientes que no quieres hacerlo, y lo mejor siempre es escuchar nuestro propio interior. No por eso has de sentirte mal por abandonar, ya sabes que rectificar es de sabios … y tu tienes la capacidad para hacer cualquier cosa que te propongas …aunque la dejes para el último momento… tu puedes¡. No decaigas . Ánimo que estamos contigo y te queremos tomes la decisión que tomes. SAbes que puedes contar conmigo.
    Un beso.

  10. Yo lo tendría muy claro y no es una postura egoísta. Además, forzarte a ti misma a hacer una cosa que no quieres es una putada, como también lo es para ese compañero que mencionas. No hay que engañarse a uno mismo.

  11. Como últimamente siempre llego tarde ya te han dicho todos lo mismo que te iba a decir yo.

    Sé lo que es embarcarte en algo llevada por el entusiasmo de otra persona… llega un momento en que lo haces tuyo y, a veces, llega otro momento en que te das cuenta de que no es tu ilusión y que no te merece la pena.

    Me parece que lo tienes bien claro: no quieres seguir. Pues no sigas, ni te deprimas por no hacerlo. A menos que , como dice Miro, sea una cuestión de supervivencia económica, déjalo (que es lo que quieres hacer) y busca proyectos que realmente te atraigan.

    Y me callo que ya repito lo dicho por otros comentaristas :)

    Besos

    P.S.: Una cosa más: piensa que ahora tendrás más tiempo para tu niño, que no es moco de pavo…

  12. No puedo decirte algo diferente a lo que tú misma y aquellos que te conocen te están diciendo. Yo no me cuento entre los que te conocen, y no puedo hablar. Te deseo todos los ánimos del mundo, quizá todos juntos creen un colchón para que, caso de caer, lo hagas en blando.

    Respecto a lo del carácter y esas tantas cosas que piensas en cambiar, creo que mirarlo todo junto y a la vez suma ansiedad. Es trabajo de una vida modificar el carácter, y a menudo nos quedamos con sólo dos pasos dados. Importa el caminar, y pensar que cuando lleguemos debemos estar contentos de dónde hemos llegado.

    ¿Estás contenta de dónde has llegado? ¿Sí? Felicidades de corazón, creo que eres la primera persona que lo dice. ¿No? Bienvenida al club de los que no bajan los brazos. Definitivamente, no bajar los brazos en esto es valentía.

    Suerte.

  13. Lo peor sería arrepentirte de no haber hecho lo que sentías. Cuando se producen estas situaciones, siempre aparece el complejo de culpa. A veces potenciado por los demás. Hay verdaderos expertos en sacarnos faltas . Hay que desterrar la culpa y seguir, si puedes siendo fiel a ti misma.

    Mucho ánimo, quw tu puedes con eso y con mucho más.

  14. Ojala ya te hayas repuesto de este barapalo y que no te sientas tan abatida como reflejas… Pero una cosa si te voy a decir: no te sientas perdida ni vencida de esta forma cuando ese proyecto no era solo tuyo, piensa que te han dejado algo sola y por ello has de volver a la retaguardia… no te culpes tu sola de verdad!

    Nunca me han gustado las personas con mucho entusiasmo porque me hacen creer más de lo que tienen para ofrecer…

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