Una casa sin muebles ni cortinas

No sé cuándo ni cómo ocurrió, pero hoy he entrado y he visto que una tempestad se ha pasado por tus casas donde te visitaba y ha barrido todas las palabras que una vez depositaste en ellas.

Y tengo un pellizco en el estómago…

Quisiera volver a leerte, quisiera volver a sonreir con tus historias, a que me dejaras pasmada, pensativa, alegre o nostálgica o triste… cualquier cosa antes que… con un compañero de andanzas menos. Echo de menos compartir palabras contigo.

Dejo el enlace, aunque sea como un cordón umbilical que lleva a ninguna parte, en espera de que un día encuentres el extremo y tires de él para avisarme de que has vuelto.

———————————————————————————————-

VERSIÓN ANTImeloDRAMÁTICA:

Vamoooooos, ande te metes que ya no se te ve el peeeeeeeelo, pon unas palabrejas de vez en cuando que se sepa que aún andas leyendo por ahííííííí…..

2 comentarios para “Una casa sin muebles ni cortinas”

  1. ¿Y quien es él, quien es?

  2. El de las mil y una historias, el de la mirada inquisitiva, el observador atento, el que nos deleitaba dando la vuelta a cualquier situación cotidiana y anodina transformándola en una razón más para reflexionar y cuestionarnos todo. O nada.

    Sir Wilheim.

Escribe un comentario